NOTAS SOBRE LOS
VALENTINES.
Los Valentines, probablemente han sido los autores de
coplillas populares que mayor huella han dejado en la memoria oral aspense del
siglo XX. Sus hazañas y composiciones, impregnadas de un gran contenido crítico,
humorístico, satírico, y a veces hiriente, han pervivido en el recuerdo de
nuestros mayores.
Estos modernos trovadores aspenses, desarrollaron su
actividad en las primeras décadas del siglo XX, período de depresión económica
para Aspe por las crisis agrícolas y con grandes desigualdades sociales entre
sus habitantes, al igual que acontecía en la sociedad española del momento.
Como recopila José María Cremades en su artículo sobre los Valentines1,
solían utilizar las tonadillas de la Sandunga para adaptar una melodía a sus
composiciones, acompañadas con instrumentos de cuerda.
Según me refería mi abuela María Ballesta Vicedo, alias” María la Felpa ”, los Valentines eran
tres hermanos que vivían en la calle de la Cruz , en la casa situada frente a las escaleras
de la calle que entra hacia el barrio de la Prosperidad. Uno
de ellos se llamaba Pepe, y sus hermanos de apodo le decían “el servilleta”
porque llevaba un pañuelo en el cuello que parecía una servilleta.
En las primeras décadas del siglo XX Aspe no superaba los
8.000 habitantes, conociéndose todos los vecinos en el pueblo, y cualquier suceso acaecido en el municipio se difundía y
comentaba rápidamente entre la población. A menudo, los Valentines reflejaban
en sus coplas los acontecimientos sucedidos en el municipio, y el sentir de las
gentes más humildes.
Así pues, cuando en 1929 se iba a instalar el agua
potable a domicilio en Aspe, se creó un cierto recelo entre la gente más
humilde porque iba a suponer un pago permanente para los usuarios, por lo que
los Valentines compusieron:
Con
el agua a domicilio
que en Aspe van a poner
para el pobre será castigo
para el rico será placer.
1º Orfeón Ilicitano, de Elche, con premio de
4.000 pesetas
2º Popular Coro Clavé, de Elche, con premio
de 3.000 pesetas.
3º Orfeón Alicante, de Alicante, con premio
de 2.000 pesetas.
Para el “Coro el Renacer” el jurado creó un accésit de
1.500 pesetas.
El comentario popular era que el Coro de Aspe había merecido
mejor suerte, incluso debía haber ganado, pero al competir con corales que
representaban a ciudades importantes, y que tenían mayor peso político y
social, no se les concedió el premio que merecían, recitando los valentines:
Ya viene todo el orfeón
muy
triste y lleno de pena
viene
de dar un concierto
del
pueblo de Cartagena
Ay,
Sandunga
Sandunga
que desatino
que
en el mundo no acristianan
al
que no tiene padrinos.
Hemos ido a Cartagena
y nos hemos venido sin un
real
porque no hemos tenido a
nadie
que nos quisiera acompañar.
En sus composiciones reflejaban pesimismo y desánimo ante
la mala situación económica y social que se vivía en España durante las
primeras décadas del siglo XX, e
incluso confeccionaron sus particulares
10 mandamientos de la Ley
de España:
Lloran los niños de pecho
si el alimento les falta
llora el Obispo y el Papa
teniendo tantos primores.
No ha nacido quien no llore
de
tormento o alegría.
Lloró
la Virgen María
cuando
a su hijo perdió
¿y
no llora esta nación
yendo peor cada día?.
Mandamientos
de la Ley de
España
Primero......España pobre y
sin dinero.
Segundo.....Revolución por
todo el mundo.
Tercero...... No hay palabra
de caballero
Cuarto........El labrador
desnudo y sin un cuarto
Quinto........Llenarse bien
el sinto
Sexto..........¿Señores, no
es verdad todo esto?
Siete...........La contribución que apriete.
Ocho..........Tanto apretó
que se rompió el corcho3.
Nueve.......Todos hablamos
pero ninguno se atreve
Diez.......De cualquier
cosa hacen un juez.
(aunque sea de un cañote4)
Algunas coplas
reflejan la filiación republicana de los
Valentines, apoyando o criticando a los políticos del momento:
Al
rey Alfonso XIII
Cuando
el rey salió de España
escribió
desde París
que
si ganaban los suyos
volvería
otra vez a Madrid.
Que
no se lo crean
que
no volverán
porque
en buenas manos
está
el gavilán.
Y
en las elecciones
que
se van a hacer
hasta
el conde Romanones
vota
en contra del rey.
Al
primer alcalde republicano de Aspe
La vara republicana
la tiene quien la merece
la tiene Don Juan Martínez
que en sus manos resplandece
Al
presidente de la C.E .D.A
Ya viene el verano
ya viene la fruta
ya viene Gil Robles
que es un hijo p...
Al finalizar la guerra civil en el año 1939, estuvo
alojada en Aspe durante un mes, una escuadra de carros de asalto italianos que
había participado en la guerra apoyando al bando nacional, cuyos integrantes
convivieron con los aspenses. Tras la marcha de los soldados recitaban:
Todas
las chicas de Aspe
han escrito a Musolini
si no nos mandan
italianos
con quien vamos a ir al
cine.
Compusieron coplas con una gran variedad temática, como
los días de la semana en relación con las pocas ganas de trabajar, el
sufrimiento de la existencia humana que a todos alcanza, el respeto a los más
desfavorecidos en la vida, la desazón del que practica algún vicio grave, etc.:
Los lunes galvana5
Martes mala gana
Miércoles tormenta
Jueves
mala venta
Viernes
para descansar
y
por un día que queda
para
que quiero trabajar.
No
abuses del infeliz
aunque
el dinero te sobre
Yo
he visto a un rico vestir
con
los desechos de un pobre
y
de puerta en puerta pedir.
Sufre el rico con dinero
porque al mundo corresponde
sufre errante el pordiosero
sufren los grandes talentos
sufre el rey, sufre el
bracero
y los de gloria sedientos
el obispo, el cardenal
sufre el marqués, sufre el
conde
el Papa y en general
todos tenemos sufrimientos.
Poco come el que es borracho
poco
duerme el que es ladrón
poco reza el maldiciente
poco gana el jugador
poco vive el que es
valiente.
Mi abuelo José Español Soria, alias “Pepe el Bragao”, y
también conocido como Pepe “el enterraor” por sus 30 años de oficio de
sepulturero, tenía amistad con los Valentines, éstos le compusieron una copla
por su profesión de enterrador. En algunas ocasiones las letras reflejaban
cierta crítica personal, como al tío Bejerano, abuelo de mi suegro Pedro el
Sastre, por entrarle las prisas a última hora. Y en más de una circunstancia,
por recitar alguna copla que importunaba a las autoridades locales, acabaron en
los calabozos municipales:
Tengo a mi padre doctor
decía
Vicente Ventura
mi
hermano mayor es cura
y
yo soy el enterrador.
Cuando
un enfermo hay aquí
llaman a mi padre temprano
después
llaman a mi hermano
y
luego me llaman a mí
Si te
contrata a trabajar Bejerano
no
te quites la camisa
porque a la puesta del sol
siempre le entran las prisas
Por cantar una coplilla
viniendo de trabajar
me metieron en la cárcel
sin dejarme ir a cobrar.
Estando residiendo Pepe el
servilleta en el asilo de ancianos, y conociendo las monjas de la elocuencia
del valentín, le rogaron que preparara algún verso bonito para recitarlo ante
el Sr. Obispo, que venía a predicar “Los
Dolores” a Aspe. Las monjas no tenían costumbre de poner vino en las comidas, y
cuando estaban comiendo con el Sr. Obispo, el servilleta se levantó para recitar
un verso, tomando un vaso de vino y exclamando:
Un Santo Tomás de Aquino
escribió con su propia mano
que para todo buen cristiano
buen pan, buena carne y buen vino,
pero el santo afirma
con su gran misericordia
que todo aquel que no beba vino
no podrá entrar en la gloria.
Al acabar de recitar, una monja le preguntó: «¿Y a mí, señor Pepe, que no me gusta el
vino?”, él le respondió: “¡Eso se lo tendrá el santo en cuenta!». Desde entonces, las monjas le ponían
un vaso de vino en cada comida.
Eran muy comentadas y famosas las aventuras de los
valentines, yendo con el burro a San Pascual cargado de cántaros vacíos, para
llevarse el aceite que le sobraba al Santo, o la venta de “polvis pa las
pulguis” en Hondón de las Nieves. Mi abuela María y mi
madre me contaron algunas divertidas hazañas protagonizadas por los valentines:
Un forastero procedente de Jumilla venía a Aspe para
comprar vino, cuyas bodegas eran importantes. El jumillano tenía mucha
resistencia bebiendo vino, y en una ocasión uno de los valentines lo desafió
alegando que había alguien en Aspe que bebía más que él, que era su hermano el
servilleta. Se desafiaron y acordaron un día para realizar la apuesta con un
beneficio monetario.
El de Jumilla, hombre alto y recio, se bebió una jarra de
vino de un sorbo para comenzar, el servilleta, de constitución antagónica, más
bien bajo y delgado, no era el apropiado contrincante. Ante la situación, el
valentín pidió un cuarto para desnudarse, salió desnudo y se tumbó en el suelo
exclamando: !Venga el embasaor (embudo),
ponérmelo en la boca y empezar a echarme
pellejos de vino!. El
contrincante ante el arrojo del servilleta y el temor de quedar en ridículo,
gritó: ¡Vale, usted gana la apuesta!.
La casa de la calle la Cruz donde vivían los valentines era grande y
vieja, propicia para que hubiera roedores. Ellos hacían arrope con los racimos
de la uva y salían a venderlo por las calles. En el arrope se metió una rata,
apareciendo al final de la tinaja cuando le estaban vendiendo a una señora, la
mujer obviamente alarmada, les preguntó que era eso que asomaba por la boca de
la tinaja, tranquilamente le respondieron que no era nada: ¡Es la madre del arrope!
En múltiples ocasiones los valentines se juntaban en
tertulia con otros amigos, compraban aguardiente y pasaban toda la tarde jugando a las cartas.
En la tertulia había un individuo que había adquirido el hábito de quedarse
durmiendo con las cartas en la mano, por lo que les incomodaba la partida, y
decidieron escarmentarlo entre todos.
En la siguiente ocasión en que el “dormijón “ volvió a
quedarse dormido jugando la partida, los valentines y los otros jugadores
apagaron la luz y simularon seguir jugando a las cartas, elevaron los ruidos
despertándose el dormilón y encontrándose el cuarto totalmente a oscuras, preguntó
por la luz: ¿Quién ha apagado la luz?. Contestándole todos que la luz estaba
encendida, continuando con el juego y apostando. El soñoliento rompió en llanto
y se creyó ciego.
Reitero mi agradecimiento a todas las personas que han
conservado en su memoria estas coplas e historias, haciendo posible la
redacción de este artículo, mi madre María Español, Manolico el de la Pedrusca , Frasquito, y
las personas que ya se han ido.
Gonzalo
Martínez Español
NOTAS:
1 Cremades Caparrós, José María.: Los Valentines. Revista Upanel nº
3. Aspe. 1985.
2 Ibarra Serrano, Luis, 1993: Del
Tesoro Artístico Ilicitano. Elche. 1993.
3 Corcho, era un Conflicto, problemas.
4 Cañote era persona que iba a todos los aires.
5 Galvana. Suponía un tiempo
atmosférico encapotado que amenazaba lluvia.
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